Hace un año, los bomberos alertaban sobre un incendio en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción. La prensa llegó al lugar pero no fluía mayor información al respecto. Poco a poco, las peores noticias llegaron: varias niñas habían muerto. 1, 2, 3, 4, 5, 6, la cifra crecía: 7, 8, 9, 10… No paraba, 11, 12, 13, 14, 15, los bomberos no iban preparados pues ni a ellos les explicaron qué sucedía, llamaron refuerzos. Las familias gritaban afuera, desesperadas porque no había información sobre las adolescentes.
Los cuerpos eran apilados en un patio: 16, 17, 18, 19, 19 niñas murieron en el lugar, otras 22 murieron en las horas siguientes y 15 sobrevivieron con graves heridas y quemaduras de las que no se recuperan por completo y una depresión que las persigue hasta la fecha. Estaban en el hogar porque fueron víctimas de trata de personas, de violencia, de abusos en el hogar o por situaciones fortuitas. Eran víctimas desde antes.
Las víctimas, de entre 14 y 17 años ardieron en llamas dentro de una pequeña habitación de 47.7 metros, donde fueron encerradas 51 niñas, bajo llave y pese a los gritos de auxilio, nadie les abrió la puerta para liberarlas del fuego sino hasta que murieron en un infierno de 9 minutos donde estuvieron expuestas a temperaturas superiores a los 300ºC y con menos del 21% de oxígeno necesario.
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Muertas por reclamar sus derechos
Una noche antes, las niñas intentaron escapar del Hogar Seguro pues de seguro solo tenía el nombre. Adentro eran obligadas a prostituirse, eran violadas, maltratadas, golpeadas, hacinadas, no recibían alimentos ni espacios dignos. Todo esto pasaba inadvertido para la población pues por la naturaleza de la institución, la información se resguarda con hermetismo.
¿Comería pan con heces? Esto pasa en un “hogar seguro”
Meses atrás, Guatevisión presentó una serie de reportajes que alertaban que el Hogar Seguro era una bomba de tiempo por las condiciones en las que vivían las menores. Nadie atendió la denuncia pública, como nadie atendió las incontables recomendaciones de los riesgos del lugar, hechas por instituciones de todo tipo. Hasta que llegó el 8 de marzo, un día oscuro para la historia de Guatemala.
Frente al Palacio Nacional de la Cultura, en la Plaza Central, en el Cementerio, en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción hay diversos homenajes para las niñas, en ellos se demanda justicia para ellas y las sobrevivientes.
Un gobierno que debería de trabajar por el bienestar de su pueblo y proteger al máximo todos los derechos de sus niños y que mira hacia otro lado de las víctimas de las injusticias y le niegan su ayuda, es un gobierno que debería ser juzgado por un Tribunal de Derechos Humanos. ¿Por qué nunca se llega a ese extremo judicial? Quizás porque ellos mismos estén involucrados en todos los abusos.
Si quieres leer más sobre este y otros más asuntos sobre el Hogar Seguro Virgen de la Asunción de Guatemala, entra en el siguiente enlace: guatevision.com

