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A propósito del suicidio asistido de Noelia Castillo y su conexión con la DGAIA (Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia) de Catalunya




El suicidio asistido de Noelia Castillo ha tenido mucho más que ver con una ejecución con inyección letal que con una eutanasia. Los partidarios de la cultura de la muerte celebran esa especie de triunfo de la voluntad de una mujer de 25 años rota por completo y que en sus últimas horas apareció en televisión para reclamar un "derecho" a la muerte que apenas podía tapar la dramática petición de auxilio subyacente en sus palabras.

Los partidarios de aplicar la eutanasia de manera indiscriminada se tapan los ojos ante las circunstancias que llevaron a Noelia a ese callejón sin salida. Prefieren mirar hacia otro lado y excusar de ese modo a una Generalidad de Cataluña que la tuvo bajo su responsabilidad desde los 13 y que en lugar de ofrecerle protección, futuro y esperanza la sumió en la desesperanza más absoluta. Noelia hubiera merecido tener más oportunidades, pero el sistema de tutela de la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (Dgaia) de la Generalidad no fue para ella una tabla de salvación, sino una trampa mortal.

Noelia no es la primera víctima de la Dgaia ni será la última. El sistema de fundaciones y de pisos de acogida en Cataluña está estrechamente vinculado a ERC y su propósito no es precisamente ayudar a los desfavorecidos sino favorecer al partido. Son centros abiertos, basados en supuestos pedagógicos absolutamente disparatados, cuyo funcionamiento se rige por reglas absurdas, en la que jóvenes conflictivos conviven con niños totalmente desamparados, en los que el personal preparado brilla por su ausencia, en los que no hay el más mínimo principio de autoridad y cuyo funcionamiento se rige por criterios de beneficio económico.

Bajo la teórica tutela de la Generalidad se han producido toda clase de delitos contra los menores. Una niña de 12 años bajo responsabilidad de la administración autonómica fue captada por una red de pederastas y a los 15 años se le permitió irse a vivir con una pareja mucho más mayor que ella. Es solo un ejemplo, pero no el único. Los abusos están a la orden del día, el descontrol económico es absoluto, hay trabajadores sociales que han puesto en conocimiento de las autoridades el desvío de fondos y el grave riesgo que corren los tutelados, las altísimas probabilidades de que sean víctimas de todo tipo de explotación. La Oficina Antifraude de la Generalidad, la Defensora del Pueblo catalana y la Sindicatura de Cuentas han denunciado las irregularidades pero el Gobierno socialista catalán mira para otro lado porque actuar supondría perder el apoyo de ERC, la organización señalada en todos los informes presentados en el Parlamento autonómico y ante los juzgados.

Pues bien, Noelia Castillo estuvo muchos años, los más importantes de su vida, en manos de quienes no fueron capaces de impedir la violación sistemática de la referida niña de 12 años por una red de pederastas. En manos de quienes tenían que haber educado a los violadores en manada de otra niña en Badalona. En manos de quienes se lavan las manos y encima se alegran de que Noelia haya podido poner fin a su vida de manera supuestamente legal y bajo la supervisión de políticos, juristas, médicos y forenses que han dado validez a la aplicación de la pena de muerte.

Noelia no tuvo suerte. La separación de sus padres y los problemas en el ámbito familiar pudieron suponer para ella un infierno, pero lo que vino a continuación fue mucho peor. La administración que debía haber procurado su bienestar y que tuviera las mismas oportunidades que los demás niños y jóvenes la ha matado sin contemplaciones. En vez de intentar ofrecerle una salida la ha conducido en volandas a la muerte. En lugar de protegerla la empujó al vacío, permitió que sufriera abusos, que cayera en la desesperación, que intentara quitarse la vida. Y en el tramo final de su vida encima pretende ponerla como ejemplo a seguir, utilizarla como propaganda de la "prestación" de la eutanasia en el catálogo de servicios "sanitarios", del alcance de una ley que ni siquiera distingue entre enfermedades físicas y mentales, que es una chapuza de tal calibre que permite el suicidio asistido de jóvenes que tienen toda la vida por delante y la oportunidad de sobreponerse a las dificultades.

Se alude al cuadro médico de Noelia, a su grado de dependencia, a la incontinencia, a la incapacidad física y psíquica. Sí, pero Noelia podía hacer muchas cosas. Cuando nadie le ponía rostro, su caso se vendía como el de una tetrapléjica cuyo padre, en un ejemplo de egoísmo y crueldad, pretendía mantener con vida a toda costa por razones de índole religiosa. Era mentira. Noelia no era Ramón Sampedro. Y la prueba son las imágenes de su rehabilitación tras el intento de suicidio y la entrevista que concedió a una televisión en las horas previas a su muerte.

Noelia estaba en disposición de hacer muchas cosas y tenía la posibilidad de superar muchas de sus penalidades, pero decidieron por ella que era mejor poner punto final a su vida porque necesitaba pañales y una silla de ruedas. Y decidieron que era mejor aceptar su deseo de morir que intentar ayudarla y cuidarla, proporcionarle más atención psicológica y mejores cuidados. Mientras tanto, la Generalidad presume del cumplimiento estricto de los protocolos y los partidos de izquierda pretenden cambiar la ley para evitar que padres como los de Noelia puedan recurrir a los tribunales y luchar por la vida de sus hijos. Y es que dicen que el año y medio de litigios judiciales ha supuesto una agonía extra para ella. No pueden disimular su crueldad, su desprecio por el ser humano y por la vida.

Esa administración con las mayores listas de espera para tratamientos urgentes es la misma que ha ejecutado a Noelia en una exaltación de la muerte que prioriza la eutanasia frente a los cuidados paliativos, que niega a una mujer joven toda esperanza, que pretende suplantar a Dios y que prefiere facilitar la muerte en vez de garantizar la vida. Que se escuda en que todo el mundo tiene derecho a una muerte digna. Sí. Y a una vida digna mucho más.

Esa cultura negra que se funda en el odio, en el desprecio por la vida es la que anida en quienes se quedan muy tranquilos diciendo que Noelia por fin descansa en paz y ha puesto fin a sus sufrimientos. Hay que insistir en que tenía 25 años y en que debía haber sido tratada de sus ideaciones suicidas en vez de acompañada al corredor de la muerte y fulminada sin piedad, que su paraplejia era irreversible, pero en ningún caso terminal y que su estado físico era muy parecido al de miles de personas que han sufrido accidentes y luchan cada día por su vida y por sobreponerse a todas las dificultades. En el caso de Noelia, los daños psíquicos y morales eran mucho mayores que los físicos, siendo estos gravísimos.

Alguien de la Generalidad, de la infausta Dgaia, debería dar explicaciones, contar cómo fue la vida de Noelia bajo tutela administrativa, en qué condiciones se desarrolló su adolescencia, quién no hizo nada cuando fue violada, quiénes le fallaron cuando en teoría debían ocuparse de ella. Pero no. Una gran parte de los medios y casi todos los partidos se felicitan porque Noelia ha visto cumplido su deseo y porque un padre no ha logrado salvar a una hija. No se puede ser más miserable. Desprecian la vida. No ha sido eutanasia, ha sido un crimen.

Vía: https://www.libertaddigital.com/opinion/2026-03-28/editorial-noelia-la-dgaia-y-la-cultura-de-la-muerte-7381562/

"La DGAIA Le puede quitar a cualquiera un hijo con prácticas propias de la mafia". (Albert Castillón. Periodista)



Y no solo DGAIA, sino otras instituciones que ¨velan¨por los niños tutelados. Como por ejemplo en las islas canarias donde la separación de las familias corre a cargo de los Servicios Sociales, para que después desaparezcan sin saber su destino de muchos niños y adolescentes.

Y cuando el río suena, agua lleva. Noelia Castillo firmó un manuscrito pidiendo aplazar la eutanasia, pero la sentencia recoge que lo hizo “sin ser consciente” y bajo presión.

El caso de Noelia dispara el debate legal: a partir de ahora, el Supremo examinará los recursos familiares en la eutanasia.

Y deberían examinar muy bien los recursos familiares antes de separar los hijos de los padres que tal vez no sean merecedores de tal injusticia.

El manuscrito, fechado el 29 de julio de 2024, está redactado en primera persona y dirigido al director del Hospital Residencia Sant Camil. En él, Noelia solicita aplazar seis meses la eutanasia prevista inicialmente para el 2 de agosto de 2024, alegando que se encontraba en un “estado de confusión”. Según la sentencia, ella misma explicó después que “no sabía ni lo que escribía”.

La resolución judicial recoge que Noelia declaró que dos mujeres de una “comunidad religiosa” que conocía entraron en su habitación y, “aprovechando que estaba muy dormida”, le hicieron escribir el texto al dictado. Cuando el manuscrito llegó al hospital, la psicóloga y la directora médica hablaron con ella. Según la sentencia, Noelia les dijo que le habían hecho firmar el papel sin ser consciente y que seguía “totalmente decidida” a recibir la eutanasia. La directora llamó entonces a un notario para que Noelia pudiera expresar su voluntad de forma válida.La jueza descartó el manuscrito como prueba

En la sentencia del 14 de marzo de 2025, facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña a Maldita.es, la jueza rechazó valorar el manuscrito como prueba porque quedó acreditado que Noelia no era consciente de lo que estaba escribiendo y que lo hizo al dictado de otras personas.

El intento de frenar la eutanasia y la decisión judicial
El manuscrito fue utilizado por Abogados Cristianos (sorpresa! otra vez Abogados Cristianos), en una demanda presentada en nombre del padre de Noelia para intentar impedir la eutanasia. Alegaban que ella no tenía capacidad para decidir libremente y que había mostrado “cambios de opinión”. Pero la jueza rechazó la demanda en enero de 2026. La sentencia afirma que Noelia “tiene conservadas sus capacidades para tomar todo tipo de decisiones, incluida la decisión de someterse a la eutanasia”, basándose en las declaraciones de siete médicos y peritos que la evaluaron.

Vía: https://www.larazon.es/sociedad/noelia-castillo-firmo-manuscrito-pidiendo-aplazar-eutanasia-pero-sentencia-recoge-que-hizo-ser-consciente-presion-b50m_2026032769c6a5b283aca52e0e3bc8c1.html

DEP pequeña, vuela alto, lejos muy lejos de este infierno de sistema.