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El padre y la hija. Traumas derivados de tu linaje masculino. Como reconocerlos y sanarlo.




"Padre e hija" se refiere a la relación entre un padre y su hija, que puede ser tanto biológica como adoptiva. Esta relación es fundamental para el desarrollo emocional y psicológico de la niña, y puede influir en su autoestima, confianza y relaciones futuras.

La relación padre-hija es un vínculo único y especial que se construye a través de la comunicación, el apoyo emocional, el tiempo de calidad compartido y la creación de recuerdos positivos.

Aspectos importantes de la relación padre-hija:

Apoyo emocional:

Un padre que brinda apoyo emocional a su hija puede ayudarla a desarrollar una fuerte autoestima y confianza en sí misma.

Comunicación abierta:

La comunicación abierta y honesta entre padre e hija es esencial para construir una relación sólida.

Tiempo de calidad:

Pasar tiempo de calidad juntos, participando en actividades que ambos disfruten, fortalece el vínculo y crea recuerdos duraderos.

Modelado de relaciones saludables:

Un padre que modela relaciones saludables con otras personas puede ayudar a su hija a comprender la importancia de estas relaciones en su propia vida.

Roles cambiantes:

A medida que la hija crece, el rol del padre puede cambiar, pasando de un rol de protección y guía a uno de apoyo y consejo.

Impacto psicológico:

Una relación padre-hija sólida puede tener un impacto positivo en el desarrollo psicológico y emocional de la niña, mientras que la ausencia o la falta de una relación positiva puede tener consecuencias negativas.

En resumen, la relación entre padre e hija es un componente crucial en la vida de una niña, que puede moldear su personalidad, autoestima y relaciones futuras.

Un padre es muy importante en la vida de todas las mujeres.

El padre genera fuerza, seguridad, confianza, manejo de límites y poder personal.

La hija traslada la imagen de papá al hombre que ama, si papá fue funcional es probable que la mujer se sienta inclinada a repetir la experiencia y busque/encuentre un hombre psicológicamente sano.

¿Qué tipo de padre tuviste?

-El ausente físicamente

Un padre ausente genera hijas necesitadas de pareja y con un miedo terrible al abandono.
Suelen apegarse asfixiantemente y es sumamente importante trabajar con estas mujeres el desapego.
De lo contrario cualquier hombre que se relacione con ellas se sentirá asfixiado en poco tiempo.
Es probable que se busquen relaciones dependientes donde nunca será suficiente el amor ni la atención de la otra persona.
Para aumentar la herida se buscarán personas poco comprometidas y que tienen el cartel en la frente “te abandonaré”.

-El ausente emocionalmente

Una relación de abandono emocional con el padre en la primera infancia o en la pubertad puede provocar que mujeres exitosas en diversas áreas, tengan vidas desastrosas en relación con el amor, pareja y todo lo concerniente a lo emocional.
Un padre egocéntrico que se dedica a buscar lo que necesita, se le dificulta ver las necesidades emocionales de los otros, no tienen consciencia de que su esposa e hijos necesitan de él.
Con un padre así, cuando niña, tú solo sientes o intuyes que no te amaban o aceptaban como tu pequeño ser necesitaba, de esta manera desarrollas comportamientos basados en las conductas de los otro hacia tí, en este caso, de tu padre y tu madre, incluyendo el conflicto que vivían de pareja.
Todo esto conformó tu personalidad a la que llamaremos disfuncional, porque en el presente no funciona, no logra ayudarte a ser feliz, a amarte a ti misma, a convencerte de que te aman y por eso no escoges hombres que sepan amar, que puedan amarse a sí mismos.
La hija tendrá una relación con la madre exagerada en resentimiento, al creer (quizá inconscientemente) que fué ella quien no permitió que el padre se acercara más a la hija cuando era pequeña, o no se lo pidió.

-El controlador

Genera mujeres sumisas y obedientes. Con miedo a soltarse y tomar la responsabilidad de su vida.
Actúan como niñas pequeñas buscando aprobación y cuidado. Generalmente buscan hombres controladores y machistas.
Suelen sufrir bastante sus relaciones.
Con éstas mujeres hay que trabajar intensamente su autoestima y desarrollo personal.

-El violento

Genera mujeres sometidas y víctimas de agresión. Suelen ser conflictivas y poco responsables con su seguridad personal.
Con ellas es muy importante trabajar el manejo de límites y el cuidado personal, además de mostrar nuevas opciones de relacionarse.

-El súper amigo complaciente

Genera la sensación de que es la figura ideal y no permite a la mujer seleccionar sanamente a su pareja.
Con ella habría que trabajar el corte del lazo energético y el desprendimiento. Así podría elegir a su pareja sin falsas expectativas.
De manera general, de lo que se trata es de soltar ese rol de niñas sumisas y actuar responsablemente como las adultas que ahora somos y tomar de la figura paterna lo que necesitamos.
Se trata de conocernos y encontrarnos primero a nosotras mismas, para encontrar nuestro propio modelo de pareja.
El que resuene con nuestra vibración de autoestima y autoconocimiento.


TERAPIA PARA SANAR EL LINAJE MASCULINO DE TU PADRE.

Honro todo mi linaje masculino que me viene de ti padre, de mis abuelos, bisabuelos, tatarabuelos. Así, no los haya conocido, sé que están en mí.

Te honro a ti, papá, por ser el sembrador de tu semilla, en la tierra fértil de mí madre. La vida permitió que yo fuera el fruto. Doy gracias, porque estar aquí en la Vida, es lo más grande.

Ahora, cuando veo tu historia y reconozco tu dolor, comprendo todo lo que vivimos juntos y, tal como fue, era lo que necesitaba para aprender y crecer, desde las cosas que me dolieron y no me gustaron.

Si te veo, me ves y si me ves, también puedo ver a los otros hombres, más libre de mis proyecciones y anhelos infantiles, permitiendo, además, darles un lugar en mí vida como parejas, jefes, maestros y, no confundirme en la necesidad de ser visto/a, reconocido/a, valorado/valorada, querido/a.

Veo las historias de dolor, abandonos, infidelidades, culpas, tuyas y de los hombres de la familia y dejo con ustedes la responsabilidad de sus acciones y sus consecuencias. Respeto sus destinos y no los juzgo. Me declaro inocente, libre de toda culpa y vergüenza. Así me siento libre de la necesidad de compensar o vengar asuntos que no me corresponden.

En la medida en que voy sanando mi relación contigo, papá, estoy listo/a para ver lo sagrado y masculino en mí, libre de juicios, con una mirada compasiva, ahora como hombre/mujer lo íntegro y puedo darles un lugar a los hombres con respeto y amor.

Te miro, y miro a todos los hombres que te anteceden.

LOS HONRO.

Te miro, y miro tu historia.

LA ENTIENDO.

Te miro, y miro los duelos, las heridas.

LAS COMPRENDO.

Te miro, y miro las imposibilidades.

LAS SANO EN MI CORAZÓN.

Te miro, y miro tus acciones.
Y TE PERDONO PORQUE NO LAS SUPISTES GESTIONAR POR TUS HERIDAS. PORQUE NO TUVISTES MI SUERTE DE PODER SANAR.

Porque cuando te miro, miro lo masculino en mí, y cuando mi mirada es en compasión, en mí comienza a sanar, y se hace la Luz.

A partir de hoy, confio en poder integrarme en mí: masculino, verdadero, auténtico. También amoroso y presente.

Sagrado Masculino los honro.

Hoy limpio, sano y bendigo mi linaje masculino. A mi padre, a su padre, a su abuelo, a su bisabuelo, a su tatarabuelo, a sus hermanos, a sus tíos, a sus tíos abuelos y a todos los hombres que precedieron mi camino, los perdono y me perdono por no haberlos comprendido, por no haberlos respetado.

Limpio las memorias de dolor de mi linaje masculino y las transmuto en energía y poder conjugado de mis ancestros masculinos, energía en alta vibración para todos nosotros.

Sanar nuestro linaje masculino, es sanar nuestra energía tanto como mujer como hombre. Esto permitirá una mejor relación con el dinero, con lo material y con el merecimiento.

Sobre todo que la energía vital fluya con más libertad y potencia.

Para proceder a hacer la terapia, siéntate tranquila, sola, en un lugar sin ruidos ni distracciones porque vas a tener contacto con tus ancestros paternos y necesitarás completa concentración.

Respira con tranquilidad, relájate y empieza a llamar a tu padre, siéntalo enfrente de tí, llama a su padre, siéntalo detrás de tí y a continuación sienta a todos los demás, tíos, tíos abuelos, a todos los que conocistes o no, todos detrás de tí. Y empieza a hacer la terapia arriba indicada.

Al terminar, sentirás una sensación de compañía protectora, dales las gracias y promételes perdonarles y honrarles.

Si puedes, hazlo todos los días hasta que empieces a sentir que en tu vida empieza a fluir el éxito, el amor, la comprensión en ti y la seguridad de que te están ayudando.

Esta terapia sirve para sanar tú y sanar a tu linaje. Sirve para romper maldiciones, desgracias, etc., y que no se repitan en las siguientes generaciones.