Mario Conde es el saldo que arroja una época (de la que ya no quedan yuppies ni se avistan yonquis).
Entonces no ofrecía soluciones, sino una manera de gestionar peor las cosas.
Compró dinero, compró poder, compró secretos fabulosos que otros dispensaban en un claro reparto de miserias.
Compró amenazas. La Complutense le caló el birrete de doctor Honoris Causa dando prestigio académico a una mercancía de golfo.
En este país quedan algunos ejemplares diseñados con el mismo paño, pero que han sabido adaptarse y visten de azul marino apuntalando su condición actual. Sujetos a un punto antiguo, incapaces de entender la vida de otro modo que no sea el encanallamiento.
No conviene olvidar la última hora de la ´Transición´, en la que él se encontraba de lleno. Aquellos tiempos en que se dieron las condiciones objetivas del saqueo.
Los más jóvenes no saben de Mario Conde, porque su borrado fué lento e indefinido. Quiso tomar directamente La Moncloa. Y eso se penalizó y se tildó de ´el furor del rico´.
El banquero de Juan Carlos de Borbón, empezó a cosechar mala fama.
Conde es el lavado de conciencia recurrente de una época que se cerró en falso. Aún hoy, le quedan algunos ex cómplices con todas las plumas.
Quizás, valentía, quizás, cobardía, quizás oportunismo, quizás...
El ladrón más descarado de España, despechado por no haber podido controlarlo todo. Pero sabiendo muchos secretos.
Aquí os dejo una entrevista por parte de Luis Miguel Ortiz de Inversión Racional que no tiene desperdicio alguno.
Me pregunto si esa voz rota es consecuencia del fracaso.
