ACTUALIZADO. Dedicado a todos esos politicuchos mafiosos que destrozan su tierra por un puñado de Euros: Canarias no se vende, Canarias se defiende
Canarias salió en tromba a las calles. ¡Vaya que si salió!. El 20-A se ha sumado, por asistencia e impacto, a las movilizaciones históricas más importantes de nuestra historia.
Quién niegue atención y respuestas a una demostración ciudadana como la de ayer en toda Canarias, ni es responsable, ni es demócrata, ni cumple con las obligaciones que comporta su cargo.
Congregar, por lo bajo, a 150.000 personas en Canarias para "una causa política" y en los tiempos que corren, tiene mucha enjundia y "ningunearla" ayer es abrir las puertas a un estallido social en muy poco.
La gente que salió a las calles este sábado está cabreada, harta, quemada de un modelo construído para hacer felices a turistas y ricos "podridos" a una minoría, mientras a la mayoría se les condena a sueldos de miseria que ni para techos de alquiler les alcanza.
El hecho de que toda presencia de los "partidos del Régimen" fuera repudiada, suma otro aspecto diferencial más, porque representa también una "partidofobia"que los incapacita para ser parte de la solución.
Por eso, lo de ayer representa un hito y no solo una manifestación más.
Toca ahora poner todas las cartas sobre la mesa: de un lado CC, PP, PSOE Y NC con sus manos atadas, sus ideas en quiebra y su credibilidad muy mermada.
Querrán llevarlo todo al terreno de siempre: el de las promesas vacías.
Del otro lado un movimiento espontáneo que aparece legitimado por más de cien mil personas y que está obligado a volver a adelantarse, mover ficha y tensionar con acciones directas a un gobierno que aún no lo reconocerá como interlocutor para negociar.
Vía: hijosdecanarias.com
Canarias se levantó este sábado en una inmensa manifestación contra el insaciable apetito del turismo depredador. El grito colectivo de decenas de miles de almas clama por una urgente moratoria turística y una regulación férrea que salvaguarde lo poco que queda de su patrimonio natural y social. Las capitales de las ocho islas han sido escenario de una protesta sin precedentes que demanda poner fin al modelo turístico que estrangula a sus gentes, sobreexplota sus recursos y convierte sus hogares en meros escaparates para el placer ajeno. Las calles se han llenado de voces que no sólo protestan por la sequía y el saqueo, sino que resuenan con la desesperación de quienes ven cómo el "paraíso" se convierte en un infierno de cemento y alquileres inaccesibles.
El gobierno debe escuchar ―y actuar― frente a las voces de su pueblo, que bajo un sol inclemente y una vigilancia policial abrumadora, han mostrado la magnitud de su rechazo a este sistema turístico que beneficia a una élite. La exigencia de controles más estrictos sobre el alquiler vacacional, limitaciones a la adquisición de viviendas por parte de no residentes y la implantación de una ecotasa no son sólo peticiones; son un grito de guerra contra el capitalismo salvaje que se disfraza de progreso.
Vía: spanishrevolution.org
La prensa internacional se ha hecho eco de la manifestación, incluso en algunos lugares de Europa se han alzado en apoyo de las islas canarias.
Pero eso no sale en la televisión española.
El pueblo se cansó, salieron todos los afectados.
Los acomodados, prefirieron mirar hacia otra parte. Son esos que piden subvenciones porque son artistas y les cantan a las islas.






