Yo no quiero ser el blanco de los vituperios de nadie.
Solo quiero la tranquilidad y equidad.
Quien mira por mi misma y por mi equilibrio emocional.
Que valoro mi libertad, mi capacidad de decisión, de reacción y de lucha por un objetivo.
Que me visto y me decoro como me apetece a mi y solo para mi.
No me importa si mis virtudes y defectos no pueden crear un vínculo de pareja feliz y estable.
Esas son raíces que nutren aún estas dinámicas de desigualdad encubierta, donde, en ocasiones, incluso el propio género femenino alimenta algunas de estas situaciones.
Porque en realidad es que aún existen mujeres que siguen viendo con malos ojos a su homóloga independiente, a esa que elige su propio camino desoyendo a los demás y que es capaz de romper esquemas y estereotipos sociales.
Y que esas mujeres, carecen de carácter.
Son conformistas, prefieren sufrir toda la vida en una jaula de oro a dar el paso hacia su libertad, hacia su estado natural.
Son esas mujeres, las que interfieren en la lucha feminista (entiéndase IGUALDAD, no despreciar a los hombres).
Son esas mujeres, las que dan alas al machismo.
La mujer con carácter no se hace de un día para otro.
Es la vida y la reacción de sus propias raíces las que consiguen que, poco a poco, se vaya moldeando a si misma.
Yo no soy solo el resultado del contexto social y personal que me toca vivir.
Soy algo mucho mas profundo, mas delicado.
Me hace reír eso de: "¿De dónde habrá sacado ese carácter?". "Seguro que es una amargada".
Pero es muy sencillo, es no aceptar vivir bajo el yugo de nadie, sea quién sea.
Es valorar muchos aspectos que me hacen sentirme libre, es realizarme en cualquier etapa o cuestión que yo decido para mi, sin el consentimiento de nadie que se crea con derecho a manipularme.
El que no acepte que debo de ser complaciente y solícita, no significa que no lo pueda ser si a mi me apetece, en el momento que lo desee y con quién yo quiera.
La mujer, como el hombre, tiene pleno derecho a tener fuerte carácter, a defender sus voluntades con respeto, a alcanzar sus sueños y a desafiar los viejos esquemas establecidos.
No soy débil ni manejable ni narcisista ni la mitad de una naranja perdida.
Ni soy una princesa. Y tampoco una heroína. Soy solamente LIBRE.
No ato mis alas a las de nadie, ni pretendo hacer lo contrario.
Y por ser libre, tengo mucho sentido del respeto.
Vivir en equilibrio y en felicidad de la manera que yo misma desee: en compañía o en soledad.
Pero siempre respetando el lugar de cada uno.
No quiero ni exijo que me amen, quiero y exijo que me respeten.
Y las personas que pueden pensar que soy difícilmente accesible, me dan la razón para seguir mi camino en soledad o con personas afines a mi.
El respeto no significa dificultad.
Donde hay respeto, hay menos obstáculos.
Ser libre no significa ser fácil.
Pero tampoco inaccesible.
Por último recuerdo una frase de Simone Beauvoir que dice:
"Una mujer libre es todo lo contrario de una mujer fácil."
