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La tiroides si falla puede ser la causa de múltiples enfermedades ¿Te la has examinado alguna vez?





La tiroides es una glándula en forma de mariposa ubicada en el cuello, justo arriba de la clavícula. Es una de las glándulas endocrinas que producen hormonas. Las hormonas tiroideas controlan el ritmo de muchas actividades del cuerpo. Estas incluyen la velocidad con la que se queman calorías y cuán rápido late el corazón. Todas estas actividades componen el metabolismo del cuerpo.


Es por eso que los fallos en esta estructura anatómica pueden causar una gran variedad de complicaciones; desde cambios repentinos en tu estado de ánimo hasta en el modo en el que almacenas la grasa corporal, ese desequilibrio hormonal puede acabar afectando a todo el organismo.

A continuación veremos cómo detectar a tiempo los fallos de la tiroides para que puedas actuar cuanto antes al notar las primeras señales de alerta.

POR QUÉ ESTA GLÁNDULA ES TAN IMPORTANTE

Probablemente ya sabes que una alteración de la tiroides puede provocar cambios de peso, pero quizá desconozcas el impacto que en realidad el fallo de esta glándula puede tener sobre todo el organismo. De hecho, si la tiroides falla, tu sistema hormonal se descompensa, y eso a la larga provoca cambios que te influyen incluso psicológicamente.


Es importante “vigilar” el funcionamiento de la tiroides, ya que es capaz de originar situaciones que repercuten directamente sobre tu calidad de vida, como estar demasiado triste o irritable, sentir mucho agotamiento o experimentar serios problemas de concentración.

Esta clase de cambios psicológicos curren porque esta glándula es la encargada de fabricar unas hormonas que, además de regular el metabolismo (que es lo que puede producir cambios bruscos en tu peso), intervienen en el sistema nervioso y controlan las funciones de casi todos los órganos del cuerpo, incluido el cerebro.

CÓMO DETECTAR UN PROBLEMA DE TIROIDES

Los avisos más habituales que revelan alteraciones en esta glándula son los siguientes:

Oscilaciones bruscas de peso.
Gran sentimiento de tristeza o fatiga que no responde a motivos concretos.
En mujeres, alteraciones en el ciclo menstrual.
Sufrir calambres.
Notar mucho frío o calor.
Cambios en el pelo y las uñas.
Al principio puedes no notar nada, pero si la situación no se restablece es fácil empezar a reconocer diferentes síntomas (aunque a menudo son difusos) que te avisan de que algo va mal.


EL DIAGNÓSTICO

Hoy en día el diagnóstico de los fallos en esta glándula es muy sencillo, y hay tratamientos muy efectivos que ayudan a controlar la enfermedad y a restablecer la calidad de vida de quienes la sufren.

Sin embargo, como sus primeros síntomas pueden llegar a ser bastante difusos y sutiles, en ocasiones las personas afectadas tardan en pedir la ayuda médica necesaria para realizar el diagnóstico.

Tal y como hemos visto, los fallos tiroideos pueden generar muchos síntomas. Informa a tu médico si sufres alguno de ellos pero ten en cuenta que solo se puede llegar a un diagnóstico tras realizar una analítica.


Pídele a tu médico de cabecera que te haga una analítica de tiroides. Si el resultado es que algo falla, te enviará a un endocrinólogo que te hará nuevas pruebas y te medicará según los resultados.


La vida te puede cambiar si llevas un buen tratamiento (generalmente son sencillos).