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Dejar que los animales se ahoguen, la fórmula asesina de degenerados para cobrar indemnizaciones







"Morir ahogado es probablemente una de las peores pesadillas humanas.


Algunos de esos humanos que sólo de pensar en ello sienten un terror infinito, han convertido el ahogamiento de sus animales prisioneros en granjas en un negocio antes de que estuviesen preparados para ser conducidos al matadero, y es que cuando el sufrimiento y la muerte ajenas son algo rentable, cualquier reducción en la inversión resulta lucrativa.


En Zaragoza, con la crecida del río Ebro, hubo posibilidad de sacarlos a tiempo, se contaba con la previsión y con la experiencia de otras inundaciones, pero los dueños de las cárceles legales hicieron sus cálculos y llegaron a la conclusión de que la agonía de esas criaturas no iba a ser en sus propios pulmones, sin embargo el dinero que les reportaría si iría a sus cuentas corrientes.


Esto es una estafa en forma de indemnizaciones que no deben recibir, y esto es un crimen que merece que acaben encerrados en Zuera.


Si la administración les paga por cometer un delito se convertirá en su cómplice.


Tanto asco y odio hacia los responsables directos e indirectos de esta atrocidad evitable, como admiración hacia las voluntarias y voluntarios que han salvado cuantas vidas han sido capaces de morir ahogadas.


Que se sepa, porque volverá a ocurrir.


Pasó en 2015, está pasando en 2018 y si la ley no cambia pasará de nuevo, porque la ética de los degenerados no va a cambiar."


(Julio Ortega)