El escándalo de las emisiones de CO2 de algunos modelos de Volkswagen, y de otros modelos del grupo, estalló hace ya unos años. Pero no fue hasta ahora que el New York Times descubrió que diez monosestuvieron encerrados en una habitación de un laboratorio y obligados a respirar los humos de un diésel.
El experimento formaba parte de la campaña del fabricante alemán en Estados Unidos en la que contrataba a científicos para llevar a cabo estudios que pudiesen demostrar que el diésel es respetuoso con el medio ambiente.
Los científicos que participaron en el estudio no sabían que el Volkswagen Beetle utilizado equipaba el software que permitía hacer trampa en las pruebas de emisiones
.
Los detalles de este experimento llevado a cabo en Albuquerque en 2014 se hicieron públicos en una demanda contra Volkswagen en Estados Unidos, explican en The Times. Los diez macacos en cuestión, una especie habitualmente utilizada en ensayos clínicos, simplemente estaban en una habitación viendo dibujos animados.
En otra sala, un Volkswagen Beetle en un banco de rodillos simulaba una conducción normal mientras los gases de escape eran enviados dentro de la habitación de los monos.
El estudio no arrojó una conclusión determinante. Vamos, que no sirvió para nada. Y es que la contaminación, especialmente la de los NOx, no es exclusivamente culpa del diésel.
Fuente: mobile.nytimes.com
