¿Por qué China se empecina en ocupar Tibet?
os tesoros del Tíbet son la fuente de su desgracia, de su pretérito dolor, tan viejo como los picos sobre los que se erige. Hace ya seis décadas que las tropas de Mao tomaron Lhasa a sangre y fuego para afianzar el dominio sobre sus infinitas extensiones de montañas y explotar sus recursos naturales pero, también, para solventar dos cuestiones geoestratégicas primordiales.
En primer lugar, la invasión pretendía reconstituir el cinturón periférico exterior que tan laboriosamente había forjado la dinastía Ching, al redefinir las fronteras imperiales y cerrar un conflicto que duraba siglos. En segundo lugar, Pekín no solo invadió Lhasa, la capital, sino también todos los territorios de la civilización tibetana. La cuestión de fondo era, y aún sigue siendo, los límites territoriales de Tíbet, ya que una porción sustancial de la superficie de China es de civilización tibetana (todo el Qinghai, partes del Xinjiang, del Sichuan y del Yunnan).
Por ello, en cuanto la revolución comunista alcanzó la victoria final en 1950, la República Popular volcó todos sus esfuerzos en dominar el techo del mundo para explotar sus recursos, estableciendo colonias penitenciarias y bases militares, y ampliar el Lebensraum -el espacio vital- de su población, que crecía en progresión geométrica. Tíbet no sólo esconde enormes cantidades de árboles madereros, uranio y oro, sino que constituye, junto con Xinjiang, la puerta geográfica por la que China canaliza su flujo comercial hacia el exterior -y por la que accede parte de la energía que consume-. A ello se suma otra cuestión. Todos los principales ríos chinos, como el Mekong, tienen su nacimiento en la cordillera del Himalaya. Parece lógico pensar que el ideario imperialista que maneja Pekín sea el poseer uno de los recursos más preciados y escasos que haya actualmente en el mundo: el agua.
“Mucha gente se pregunta qué interés tiene China en Tíbet. El país no es pequeño: con una extensión que cuatriplica a la de España, representa el 25% de China.
Después, tiene mucha riqueza porque hay muchas minas, muchos minerales, sobre todo uranio pero también oro y cobre. Y el uranio nos preocupa especialmente porque los chinos están generando mucha basura nuclear. El Tíbet es el techo del mundo, la contaminación y la basura nuclear llegarán a Asia y, poco a poco, a todo el mundo”, aseguró a El Confidencialel responsable de la casa de Tíbet en España, Thubten Wangchen.
El Tíbet anterior a 1950 era una sociedad ancestral en la que, la mayor parte de la población, articulada en torno a los monasterios, vivía con gran austeridad. Después de la ocupación, los tibetanos fueron arrojados a la miseria y su cultura condenada a un lento exterminio, de forma que hoy en día prácticamente las dos terceras partes de la población es china.
La represión militar contra el pueblo tibetano se cobró más de un millón de víctimas en medio siglo, según el Gobierno en el exilio. Décadas de esfuerzos militares y de desplazamientos de población han hecho realidad una hegemonía china que nadie osa cuestionar. Y el tren de las alturas, que desde 2006 une Shanghai y Lhasa, no representa el inicio de dicha hegemonía, sino su culminación.
Regalos, invitaciones, favores y chantajes son algunos de los métodos utilizados por el PCCh para influenciar a políticos occidentales, que se ven obligados a ceder ante las presiones de Beijing.
Por Xin Fei – La Gran Época
Según Li Fengzhi, antiguo oficial de inteligencia del Ministerio de Seguridad del Estado del Partido Comunista Chino (PCCh), el régimen desarrolló una amplia red de espionaje en los Estados Unidos.
Li anunció públicamente su renuncia al PCCh en marzo, y fue recientemente entrevistado por La Gran Época.
“El PCCh no escatimó en personal y recursos”, dijo. “Operó a través de sus consulados, de los órganos de seguridad nacional y otras organizaciones para enviar muchos agentes [a los E.E.U.U.] y desarrollar informantes en suelo americano”.
Influenciar a políticos en Occidente es una parte importante de las actividades del régimen en el extranjero – siendo el principal propósito lograr que estos políticos apoyen las políticas de Beijing en los momentos críticos. Otro propósito es influir en políticos para que permanezcan en silencio ante las violaciones de derechos humanos por parte del régimen.
Políticos chinos en el punto de mira.
Li explicó que esto sucede especialmente con los políticos chinos en Occidente, y advirtió que estos políticos necesitan ser cuidadosos a la hora de trazar una línea clara entre el PCCh y China.
“Deben aferrarse a su conciencia y obedecer las leyes de los países donde se encuentran. Al mismo tiempo deberían hacer aquello que es verdaderamente beneficioso para los chinos”.
Éste añadió que el PCCh ofrece a menudo mucho dinero y popularidad a ciertos políticos, y al mismo tiempo, consiguen implicarse emocionalmente con ellos. “Los políticos que consiguen una elevada popularidad en los medios oficiales del PCCh son normalmente aquellos que están cerca del PCCh en privado, o que son protegidos por el PCCh. El PCCh no asciende o calumnia a alguien sin ninguna razón. Esta es una manera fácil de decir quiénes son los amigos del PCCh. Ocurre los mismo viendo a quién premia u honra el PCCh, o por quién hace campaña”, afirma Li.
“Esta persona probablemente está muy cerca del PCCh”.
Tácticas comune.
s
Li resumió una táctica común empleada por el PCCh: “Un agente u oficial del PCCh invitará a un político en occidente a cenas o reuniones. Terminan conociéndose, lo cual facilita al agente del PCCh pedirle favores.
Ocasionalmente, un funcionario de alto rango del PCCh cooperará en tal estrategia de inteligencia; una invitación de un funcionario chino de alto rango hará que los políticos occidentales promedio se sientan honrados y abrumados.
El agente del PCCh tomará el control sobre el político occidental a partir de entonces”.
Otro método, según Li, es dirigirse a aquellas personas próximas a los políticos, desde la familia, a vecinos, personal de trabajo, y hasta fotógrafos de prensa
.
“A través de estas personas, los agentes pueden incluso obtener cierta información o ejercer cierta influencia”.
“Sin embargo, cuando el aliciente no es suficiente, el PCCh utilizará la coacción”, afirmó Li.
Una manera muy común de tender una trampa a un político de países occidentales incluye una investigación minuciosa de sus antecedentes para diseñar la trampa, dijo Li.
Entonces, se invita al político a China, con la excusa de una reunión, una visita oficial, o una simple visita turística. Cuando el político llega a China, el agente lo seducirá con dinero o con intereses políticos.
“A veces la seducción involucra la vida personal del político”, dijo Li.
Después de que el objetivo cae en la trampa, el agente del PCCh utiliza la prueba para obligar al político a rendirse a la voluntad del PCCh.
Muchas veces, cuando el político no cae en el cebo, los agentes acusan al político de algo que no hizo, presentando pruebas falsas creadas con tecnología moderna.
“Esto funciona muy bien con los occidentales”, dijo Li.
“En la sociedad occidental, el futuro de los políticos en gran parte depende de su reputación. Los políticos occidentales a menudo se quedan aterrorizados cuando se les tiende una trampa, temiendo que su carrera termine si el PCCh hace pública la ‘prueba”.
Otros medios.
Además de políticos, el régimen también tiene como objetivo a funcionarios de gobierno, empresas influyentes, grupos sociales, medios y otra gente no política u organizaciones que podrían influenciar a la política de sus países en ciertos temas.
“Los vigila estrechamente, a través de contactos públicos y privados, intenta analizar sus necesidades y debilidades”, dijo Li.
El PCCh también encuentra organizaciones occidentales y medios pro PCCh para ser sus portavoces.
Estas organizaciones nacionales y medios tendrán más influencia directa en sus políticos, puesto que los miembros de tales asociaciones a menudo son ciudadanos locales
.
El PCCh utiliza a miembros de comunidades chinas en el extranjero, y asociaciones de estudiantes chinos y académicas para trabajar para el régimen, con la excusa de servir a la nación china
.
Li también dijo que hay un principio escrito en el Ministerio de Seguridad del Estado que dice que los agentes están autorizados para actuar como anti PCCh mientras sus objetivos sean proteger los interesas más importantes del partido.
“Algunos pueden criticar al PCCh”, dijo, “Pero cuando viene el momento crucial, se vuelven pro-PCCh y sus opiniones pueden ayudar enormemente al PCCh”
.
Según Li, en la superficie, el régimen enfatiza la importancia de “proteger la amistad entre China y E.E.U.U.”, pero en realidad ve a los países democráticos occidentales como enemigos, y especialmente a Estados Unidos, lo ve como su enemigo principal
.
“Prestar atención a China es bueno, pero eso no significa cortejar y ceder al PCCh”, concluye Li.
Li Fengzhi, ex agente comunista, celebra su renuncia al Partido Comunista Chino, junto con cincuenta millones de chinos, el 15 de marzo de 2009. (Lisa Fan/Epoch Times)
Li Fengzhi, ex agente comunista, celebra su renuncia al Partido Comunista Chino, junto con cincuenta millones de chinos, el 15 de marzo de 2009. (Lisa Fan/Epoch Times)
Junio 2009
PP y PSOE se ponen de acuerdo para intentar ahogar el principio de justicia universal favoreciendo así más impunidad en el mundo.
Está claro. Han bastado un par de quejas diplomáticas – y quizá algo mas que no sabemos – de países poderosos sobre procesos judiciales en marcha en España para que el congreso se ponga de acuerdo en marcha para demoler más de una década de éxitos y avances en la justicia internacional. PP y PSOE, que no se ponen de acuerdo ni en la hora del dia, se alían e intentan cambiar una ley orgánica y enmendar una articulo (el 23 que recoge gravísimos crímenes internacionales). Todo esto con un claro punto de rapidez y nocturnidad que también borde la ilegalidad para que no trascienda, ni se entienda por la opinión pública. Todo esto en contra de nuestro mas alto Tribunal, el Constitucional cuya sentencia del de 2005 dejó meridianamente clara la ilegalidad de limitar la Justicia Universal con “el nexo nacional”, “la lejanía” , “la ajeneidad y las víctimas españolas”. Se diría que los que insisten en estas limitaciones están movidos por otras motivaciones o no saben leer. La Justicia Universal es universal no solo para españoles y vecinos cercanos, y los Crímenes contra la Humanidad son contra la Humanidad no contra ciudadanos o intereses españoles.
A la vista de la resolución parlamentaria de cambiar la ley y la cantidad de artículos, editoriales y comentarios que la han precedido en todos los medios de comunicación, constatamos con alarma y preocupación los siguientes puntos:
La planificación de este proceso implica un golpe mortífero a la separación de poderes en la democracia española y un retroceso en la justicia internacional y universal.
Básicamente se esta planificando políticamente que haya menos justicia y más impunidad en el mundo.
TIBET:
Siendo así y tomando como ejemplo el caso del Tíbet, y habida cuenta que ningún querellado chino se encuentra en territorio español, ni que víctima alguna del genocidio tibetano es española, esta causa quedaría archivada. ¿Esta probable decisión, en caso de seguir adelante la reforma iniciada, “reafirma el compromiso de este gobierno con la justicia universal”, tal y como ha afirmado la Vicepresidenta De la Vega? ¿Dónde acudirán víctimas como las tibetanas, que tienen las puertas de la justicia cerradas en su propio país ocupado, en el Tribunal Penal Internacional que China no reconoce y ahora su única luz de esperanza se desvanece? ¿Cómo un gobierno, impulsor de la alianza de civilizaciones, cuyo eje debe ser el Derecho Internacional, y que cuando se encontraba en la oposición en su día, salía a la calle para exigir la extradición de Pinochet y para denunciar firmemente la guerra de Irak, hoy bloquea el enjuiciamiento de estos crímenes y apuesta descaradamente por la impunidad?¿Qué ha sucedido para que los argumentos jurídicos del fiscal general del Estado en favor de la justicia universal (véase El País del 21 de noviembre de 2004 p. 26, “El fiscal defiende que España pueda juzgar los genocidios sin restricciones”) hayan dado un vuelco de 180 grados?¿A qué y a quién obedece ese giro? Difícilmente se ha podido pensar en los muertos en el genocidio de Ruanda y Guatemala, a los argentinos arrojados al mar, a los chilenos masacrados por la dictadura de Pinochet, a los niños palestinos asesinados en Gaza y a las mujeres tibetanas esterilizadas y torturadas hasta la muerte por defender la no violencia.
Lo más vergonzoso es que ni siquiera se intenta ocultar que la motivación es diplomática y económica, y rara vez se menciona nuestra ley, que recoge estos crímenes gravísimos (Articulo 23 de la LOPJ), ni la sentencia del Tribunal Constitucional del 2005 que ampara la aplicación de la JU sin limitaciones y demás compromisos del Estado con los Convenios y la leyes internacionales.
La inmensa mayoría de los comentarios jaleando o justificando “la necesidad” de limitar la JU” denotan un desconocimiento del derecho internacional, del funcionamiento de la justicia en general y de la Audiencia Nacional en particular.
En la manipulación de los argumentos en esta supuesta “necesidad” de limitar la JU se repiten ad nauseam las frases de la “indignación diplomática” , “las graves repercusiones políticas”, la amenaza o simple miedo cerval de “pérdida de contratos” y de amistad con estos países poderosos, cuando en la realidad esto nunca ocurre, pero se ha convertido en un “tópico mediático y político” que todo el mundo repite como loros. No hay prácticamente precedentes excepto alguna reunión cancelada o pospuesta; es una gran burbuja de miedo y mentira que dura lo que un titular de periódico.
Con todo esto aflora la opinión personal o editorial tan respetable como peligrosa y manipuladora cuando no se sustenta en una argumentación rigurosa conforme al Derecho Internacional. Se mezcla el impacto social o político de algunos casos con la generalidad desvirtuando la función misma de la Audiencia Nacional. La ironía, la crítica poco constructiva y el ataque personal a jueces por un caso en particular se mezcla con descalificaciones de todo el sistema.
Una vez más se venden periódicos día a día con falsas polémicas, falsas amenazas, falsos tópicos y miedos libres. Algunos altos cargos describen despectivamente a los casos de justicia universal que persiguen los crímenes más horrendos como “casos exóticos”, el propio Fiscal General del Estado que en sus días de juez del Tribunal Supremo mantenía lo contrario ahora describe a la Audiencia Nacional como posible “juguete” de las ONGs. Nunca se menciona a la víctimas, ni los avances en justicia conseguidos directa e indirectamente gracias al coraje de abogados y jueces, y tampoco menciona el positivo efecto en la democratización y reconciliación de los pueblos, el consuelo de la víctimas ni la necesidad del “nunca más”.
Limitar la justicia, en medicina equivaldría a discriminar a enfermedades y enfermos como nacionales (a los que hay que cuidar), o “lejanos o exóticos” a los que hay que rechazar.
Por todos estos síntomas de falta de rigor en la información y su efecto en la opinión de gobernantes y público, que amenazan con hacernos retroceder en los grandes avances conseguido en la Justicia Internacional y Universal:
Manifestamos nuestro apoyo a la Justicia Universal a través de los siguientes argumentos:
– Se quiera o no del tenor literal del artículo 23. 4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (L.O.P.J.) y de la interpretación que hizo el TC por partida doble, en el caso Guatemala y Falun Gong, se establece que la jurisdicción española es competente para conocer una serie de crímenes internacionales con independencia del lugar de la comisión del delito y de la nacionalidad de las víctimas y de los presuntos responsables; no siendo esto una resolución que la hayan decidido unos jueces de forma unilateral, sino que es un compromiso compartido por toda la comunidad internacional.
– La complementariedad es el principio que debe imperar entre las jurisdicciones penales nacionales y la Corte Penal Internacional. Siendo así, el artículo 17 del Estatuto dispone que la Corte debe intervenir en un asunto cuando un Estado no pueda o no quiera ejercitar su jurisdicción.
– Para aquellos que ven en el efectivo ejercicio de la jurisdicción universal un peligro para los Estados o las relaciones diplomáticas, debe recordarse que estos crímenes universales están penalmente sancionados desde los juicios de los Tribunales de Nüremberg y que ya entonces, la prohibición de su comisión ha sido una norma de general aplicación para todos los Estados al ser un norma de ius cogens, y así pues a nadie debiera sorprender su aplicación
.
– Estos procesos de jurisdicción universal suponen una fuerte apuesta por la “política de la justicia” instigada por la acción individual de las víctimas, y con ello no se están persiguiendo los objetivos políticos a los que se ven abocadas en muchas ocasiones las relaciones interesadas de los Estados y de sus máximos dirigentes, sino que con ello se consigue, tal y como asegura el Consejo de Justicia de la Unión Europea (Decisión 2003/335/JHA de 8 de Mayo de 2003), el procesamiento y castigo de los responsables de crímenes internacionales.
– Lo decisivo es que este ejercicio de la jurisdicción universal por parte de las víctimas y asociaciones defensoras de los Derechos Humanos reestablece de forma directa la voluntad popular y la solidaridad universal en materia penal y limita la soberanía de los Estados en este contexto. Con todo ello se está aludiendo al elemental razonamiento democrático por el cual “La ley internacional aún protege la soberanía, pero – sorprendentemente – la soberanía del pueblo, no la del soberano.”
– En todo caso, y a modo de conclusión, los creadores de opinión pública, juristas y políticos detractores de esta jurisdicción universal, tal y como denuncia el fiscal anticorrupción y pionero en la lucha contra la impunidad, Carlos Castresana, “ciegos al mundo de los valores, sumisos a las relaciones de poder y dominación, e insensibles a la ubicación de las soluciones jurídicas en el tiempo, para atender a las necesidades humanas cambiantes”, no deberían perder de vista los valores a los que apelan las víctimas y la ciudadanía a través de acusaciones particulares y la actio popularis; valores y principios, no sólo éticos, sino jurídicos, que deben ser en la práctica la base inspiradora y reguladora de todo el orden internacional, más allá de toda conveniencia política y de los mercados.
Mandar vuestra adhesión a nuestro manifiesto y los dos casos del Tibet en la Audiencia Nacional, con una simple respuesta a alan.cantos@ainco.es con vuestro nombre y el de vuestra organización, con la palabra APOYO en el texto.
FIRMADO
José Elías Esteve Moltó, abogado redactor de las querellas del Tibet, Vice-presidente del CAT (Comité de Apoyo al Tibet), Doctor y Prof. en Derecho Internacional U. de Valencia)
Alán Cantos, director del CAT (principales querellantes) y coordinador internacional del caso Tibet.
CAT- Comité de Apoyo al Tíbet. Tel. (0034) 91 35024 14 info@tibetcat.com – http://www.tibetcat.com
Seguir leyendo el artículo completo en: ayudaaltibet
