Otro año más esperando con los vellos de punta la celebración de un festejo tan cruel, brutal y criminal como diabólico, en el que participa la mayoría de un pueblo endemoniado, demencial y sediento de sangre. El pueblo donde se celebra es Tordesillas (Valladolid), un lugar que miles de personas repudian por lo que ese acto criminal supone para unos animales vejados, humillados y bárbaramente torturados hasta morir a base de lanzazos. Lo hacen por diversión, aunque la excusa es que para ellos es una tradición. Yo personalmente me he encargado desde hace varios años a trabajar para que la prensa internacional, que desde entonces ignoraba este cruel acto, esté debidamente informada, para boicotear a ese pueblo retrógrado, inculto y malvado, para que el mundo entero se entere de la actividad que autorizan unos políticos con su fin de enriquecerse a costa del sufrimiento de un animal acorralado en una ruta hecha por el hombre para que no pueda escapar de los cientos de torn...