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Mostrando entradas de marzo, 2008

Nuestras ataduras ¿responsabilidad o apego?

Aquellos que están infatuados con la codicia penetran en una corriente que les atrapa como la tela que la araña ha tejido de sí misma. Por esta razón, el sabio corta con todo ello y se aleja abandonando toda tribulación. El que ha alcanzado la meta, sin miedo, permanece sin avidez, desapasionado, ha eliminado las espinas de la vida. Este es su último renacimiento. Quienquiera que en este mundo es vencido por el vasto deseo, el apego, sus penas crecerán como la hierba birana después de haber llovido. Pero quienquiera que en este mundo vence el vasto deseo, tan difícil de doblegar, sus penas le abandonarán como el agua se desliza por la hoja del loto. (Texto extraído del libro El Dhammapada)

La importancia de saber escuchar

Yo crecí con el convencimiento de que sabía escuchar a los demás. Y aunque ahora sé hacerlo mejor que hace diez años, debo admitir que sólo soy un oyente correcto. Escuchar de manera efectiva implica algo más que el simple acto de evitar el hábito de interrumpir a los demás cuando hablan, o acabar sus frases. Implica sentirse complacido con escuchar la totalidad del pensamiento de alguien, en lugar de aguardar impacientemente una oportunidad para responder. Enlentecer nuestro tiempo de respuesta y aprender a escuchar mejor nos ayuda a convertirnos en personas más plácidas. Nos liberamos de presiones. Si aguardamos a que la gente con quién estamos hablando acabe, si nos limitamos sólo a escuchar con mayor atención lo que están diciendo, advertiremos que desaparece la presión que se experimenta cuando tenemos prisa por interrumpir. Y la gente que hable con nosotros se sentirá más relajada, porque no tendrán la sensación de competir con nosotros por el “tiempo de emisión”. Convertirse en ...

¿Qué es la hipocresia?

Un efecto poderosamente mágico que engaña a los más sabios, lastima a los más humildes y repugna a los propios hipócritas. Pero que aplauden hasta sus propios enemigos.